14 Sep 30 años de la Declaración de Beijing: las mujeres migrantes, en escena
En 1995, durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, 189 países adoptaron la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, un ambicioso plan para lograr la igualdad de derechos y empoderamiento de mujeres y niñas en todo el mundo. Este 2025 conmemoramos su 30º aniversario, un momento clave para evaluar logros, reconocer persistencias y renovar compromisos.
Desde su adopción, la Declaración y Plataforma de Beijing articuló doce esferas de especial preocupación: pobreza, educación, salud, violencia, conflictos armados, economía, medio ambiente, ejercicio del poder, derechos humanos, mecanismos institucionales, medios de difusión y las niñas. En todas estas esferas de preocupación las mujeres migrantes son las más vulnerables.
Mujeres migrantes: una apuesta por no dejar a nadie atrás
ONU Mujeres ha destacado que para avanzar hacia una igualdad real la Agenda de Acción Beijing+30 debe incluir la diversidad completa de las mujeres, entre ellas las que se encuentra en procesos de movilidad humana: migrantes, refugiadas y desplazadas. El enfoque integral de derechos humanos, no discriminación y acceso a servicios esenciales de la Declaración de Beijing establece una base clara para su inclusión.
Las mujeres migrantes enfrentan múltiples capas de discriminación —por género, origen, estatus legal— que se suman a las esferas de especial preocupación identificadas en Beijing. En ese sentido, la llamada a garantizar su protección, así como el acceso a la salud, la educación y la justicia para todas ellas adquiere una dimensión urgente.
El enfoque original de Beijing aún debe profundizar su mirada antirracista y de justicia migratoria. En especial, las mujeres migrantes son frecuentemente invisibilizadas, lo que impide que sus necesidades específicas estén presentes en las políticas públicas.
¿Qué avances se han logrado en 30 años de la Declaración de Beijing?
A pesar de avances importantes—como leyes contra la discriminación laboral, inclusión de perspectiva de género en políticas climáticas y mayor participación política femenina—persisten profundas desigualdades.
Además, muchos países reportan retrocesos en los derechos de mujeres y niñas, lo que hace urgente activar la Agenda de Acción Beijing+30, promovida por ONU Mujeres como hoja de ruta renovada.
Entre otros avances de estos últimos 30 años, destacan:
- Marco normativo internacional: Beijing impulsó que los derechos de las mujeres se reconozcan como derechos humanos fundamentales.
- Movimientos feministas: el Foro de las ONG en Huairou, paralelo a la conferencia oficial, reunió a más de 30.000 activistas de todo el mundo, generando un impacto duradero en el activismo global.
- Planes nacionales y regionales: muchos países han adoptado legislación para proteger contra la violencia de género, promover igualdad laboral o diseñar políticas de cuidados, aunque con brechas y desigualdades marcadas.
Sin embargo, las mujeres migrantes siguen enfrentando barreras ensanchadas por el racismo y la xenofobia, la estigmatización y la dificultad para acceder a los servicios de salud, educación justicia y protección social. La falta de datos desagregados impide visibilizar su situación completa.
Hacia una Beijing+30 realmente inclusiva
Para que la Agenda Beijing+30 trascienda las buenas intenciones resulta clave:
- Incluir explícitamente a las mujeres migrantes en políticas de igualdad, migración y desarrollo.
- Generar datos desagregados por género, origen y condición migratoria para visibilizar realidades específicas.
- Fortalecer mecanismos institucionales y presupuestos que garanticen el acceso a la salud, educación, vivienda y justicia.
- Incorporar el enfoque interseccional, reconociendo el racismo institucional, la discriminación por género y la xenofobia como ejes que se cruzan.
- Apoyar el rol de los movimientos feministas y redes de mujeres migrantes, como actores clave para construir políticas desde la base, con participación real.
Un horizonte de igualdad que no deje a nadie atrás
Al conmemorar los 30 años de la Declaración de Beijing no basta con celebrar el camino recorrido: debemos amplificar las demandas y asegurar que la igualdad de género incluya a todas las mujeres, sin importar su estatus migratorio, origen o contexto. La inclusión es una promesa ética y una necesidad política: solo garantizando el acceso equitativo a derechos, podemos acercarnos a la justicia que la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing aspiró en 1995.
