07 Abr Racismo sanitario: diagnósticos tardíos y tratamientos ineficaces
Cuando la periodista científica Layal Liverpool era una adolescente, comenzó a notar pequeñas pérdidas de pigmento en la cara y los brazos. Vivía en Países Bajos por aquel entonces y los médicos le recetaron antibióticos y medicamentos antimicóticos. Nada funcionó y asumió que se trataba de una patología intratable. No fue hasta que conoció a un dermatólogo en Reino Unido, de piel oscura como ella, que descubrió que la verdadera causa era eczema. En este caso era algo cutáneo y fácilmente tratable. Pero, en otras ocasiones, el racismo sanitario conlleva problemas más serios, con diagnósticos tardíos y tratamientos ineficaces.
Menos probabilidades de sobrevivir al cáncer ovárico por un diagnóstico tardío
Un reciente estudio de la Sociedad Americana del Cáncer ha descubierto que una de las dos pruebas habituales para detectar el cáncer de ovario podría no funcionar en algunas pacientes negras y nativas americanas.
Se trata de comprobar si hay niveles elevados de la proteína CA-125 en la sangre de la paciente. Sin embargo, los ensayos muestran que estas mujeres tienen un 23% menos de probabilidades de mostrar niveles altos de esta proteína cuando se les diagnostica cáncer de ovario. «Las directrices actuales retrasan los diagnósticos entre las mujeres no blancas», aseguran los autores.
Este tipo de cáncer es más frecuente en mujeres nativas americanas y blancas, asegura el estudio. No obstante, las pacientes negras tienen un 18% más de probabilidades de morir que sus homólogas de piel clara. Asimismo, tienen más riesgos de obtener un diagnóstico en estadio avanzando
Según muestra el estudio, existen “profundas disparidades” en la recuperación en función de la raza de la paciente, de acuerdo con las conclusiones de la Conferencia de Revisión de Evidencias sobre el Cáncer de Ovario 2023.
Esto no es un hecho exclusivo de EE. UU. Alistair Forrest, jefe de biología genómica y enfermedades genéticas del Instituto Harry Perkins de Investigación Médica de Australia Occidental, afirmó que el año pasado se publicó un estudio en el Reino Unido que arrojaba conclusiones similares.
Violencia obstétrica: cuatro veces más probables de morir si eres negra
La violencia obstétrica, es decir, las acciones u omisiones de los profesionales de la salud durante el embarazo, parto y puerperio, que resultan violentas o son percibidas como tales, son también más frecuentes entre mujeres racializadas que blancas.
En el Reino Unido, las mujeres como Layal Liverpool tienen cuatro veces más probabilidades de morir durante el embarazo y el parto en comparación con sus compañeras caucásicas. En España no existen estadísticas porque falta mucha investigación sobre la población negra, lo cual impide que se desarrollen estudios y políticas sanitarias que eviten casos como los de la periodista o peores.
Estas creencias de cuando se utilizaban los cuerpos negros para experimentar, contaba la enfermera y activista Quinndy Akeju a Mundo negro en 2023. Un ejemplo de esto es el espéculo, que se utiliza para ver el cuello del útero. Su uso se desarrolló utilizando a mujeres esclavizadas negras como sujetos. También realizaron cirugías abiertas sin anestesia antes de empezar a usar el éter en mujeres blancas.
Estas prácticas no se afeaban socialmente porque se sostenían sobre el estereotipo de que las mujeres negras no sienten dolor. En general, hay muchos conocimientos laparoscópicos y ginecológicos, que aún hoy se utilizan, que provienen de la experimentación con esclavas africanas.
Otras creencias sobre las pieles negras
En España y en muchos países del mundo, en Dermatología, los libros solo contienen referencias de pieles blancas, no hay imágenes de otros tipos. Esto conduce a muchos errores de diagnóstico y a una mayor morbimortalidad de las personas negras, aclaraba Akeju en Mundo Negro. Esto quiere decir que, aun siendo menos propensas a tener cáncer de piel por la melanina, ese infradiagnóstico aumenta el riesgo, ya que cuando se diagnostica es muy tarde.
Los resultados de las pruebas renales también variaban según la raza de un paciente, ya que, según los sanitarios de aquel entonces, los riñones de las personas negras funcionaban de forma diferente. Esta idea nació de un pequeño estudio que se fue citando en otros y, eventualmente, se integró en las pautas sanitarias.
Los pulmones tampoco funcionan igual entre razas. Las de las personas afrodescendientes son más débiles, según el médico y propietario de esclavos Samuel Cartwright. Esta idea se arraigó en la práctica y en 2021 aún aparecía como requisito ajustarse a la raza para medir la capacidad pulmonar, cuenta Liverpool en su libro Systemic: How Racism Harms Health — and What We Can Do About It [Sistémico: cómo perjudica el racismo a la salud y qué podemos hacer al respecto].
A pesar de que muchas de estas ideas se han desacreditado o comenzaron hace siglos, alrededor de la mitad de los estudiantes de medicina en Estados Unidos creían en algunas de estas ideas falsas, según la investigación realizada por la periodista.
Yo caracterizaría el racismo como una crisis de salud pública. Hace que nuestros sistemas de salud sean injustos, pero también ineficientes: desperdicia tiempo, dinero y recursos. — Layla Liverpool, periodista científica
#BastaDeViolencia: contra la violencia de género es un proyecto de sensibilización para fortalecer la igualdad y el respeto en nuestra comunidad, financiado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.
