Consejos de seguridad para mujeres que viven con su agresor

Consejos de seguridad para mujeres que viven con su agresor

Consejos de seguridad para mujeres que viven con su agresor

Un primer consejo de seguridad para una mujer que sufre violencia de género y comparte domicilio con su agresor sería: deja de vivir con tu agresor.

¡Ojalá fuese tan fácil!

Muchas mujeres sometidas a violencia de género soportan durante años situaciones de maltrato tanto físico como psicológico, lo que socava su capacidad de respuesta, mientras se consolida en ellas una sensación de falta de control. Una mujer que sufre maltrato por parte de su pareja puede llegar a pensar que haga lo haga su situación no cambiará (indefensión aprendida), a pesar de que objetivamente cuente con recursos o personas que podrían ayudarla a escapar.

Si la persona que sufre violencia de género es una mujer migrante, refugiada o solicitante de protección internacional su situación será aún de mayor vulnerabilidad, como mayor será su creencia de que nada puede hacer.

Así que el consejo: “deja de vivir con tu agresor” no toma en cuenta el impacto psicológico que sobre la mujer tiene la violencia de género, así como el nivel de control que algunos maltratadores pueden desarrollar sobre la víctima

Construye un plan de seguridad

Un consejo de seguridad menos ambicioso, pero más realista, sería: imagina cada día que ese día podrías tener la necesidad de escapar.

¿Cómo lo harías? ¿Qué aspectos abarca tu plan de huida? ¿Con qué recursos personales y materiales cuentas? ¿Qué elementos dependen de ti y puedes controlar?

Construir un plan de huida o de seguridad es una forma de luchar contra la desesperanza y sienta las bases para una acción futura ante una situación crítica. De esta forma, si llega el día en que decidas marcharte, poniéndote a salvo de tu maltratador, el plan que hayas trazado te ayudará a protegerte y reducir el daño sobre ti y los tuyos.

Cuando las víctimas tratan de separarse de sus parejas violentas, la experiencia señala que el riesgo de ser atacada aumenta. ¡No hagas nada
que pueda alertarle de tus planes! Si navegas por Internet, pides información por teléfono o por correo electrónico, asegúrate de eliminar cualquier rastro en las llamadas o en el historial.

No sufras en silencio, cuéntales a personas cercanas las agresiones que sufres. En la legislación española la violencia de género tiene consideración de delito público, por lo cual otra persona que conozca tu caso podría interponer una denuncia.

Recomendaciones de seguridad ante una agresión

Es importante que previamente detectes cuál es la habitación de la vivienda más segura para ti, porque la puerta tenga pestillo o seas visible desde el exterior, por ejemplo, o puedas bloquear la puerta con un mueble mientras llamas a la policía.

Acostúmbrate a usar ropa con bolsillos para que puedas llevar siempre un teléfono móvil contigo.

Las autoridades recomiendan que te descargues la APP ALERTCOPS, la cual te permitirá enviar una señal de alerta a la policía con tu geolocalización tan solo pulsando un botón. Pero esta aplicación tiene una desventaja que debes saber: su icono es muy visible, y si tu maltratador acostumbra a revisar tu teléfono podría detectarla.

Si es posible, llama de inmediato al 112. Las llamadas son gratuitas, tanto desde líneas fijas como móviles. Incluso desde un teléfono bloqueado o sin tarjeta SIM puedes llamar a emergencias.

Si eres una mujer migrante y no hablas español, en el 016 tienen capacidad de atenderte en tu lengua. Y recuerda: no importa tu situación legal o administrativa, las autoridades te ayudarán y protegerán.

¿Tienes confianza con alguna vecina o vecino? Puedes acordar con ella/él alguna señal de que tu seguridad está en peligro y deben llamar a la policía: una luz que se enciende y apaga en la cocina, una planta que se coloca en una ventana, etc.

En caso de que tengas niños pequeños, enséñales, mediante el juego, a esconderse dentro de casa, o a salir fuera y pedir ayuda. Si son mayores, que llamen ellos al 112 y no se interpongan entre tú y el agresor.

Si no puedes huir, intenta disminuir los daños. En caso de agresión, haz de tu cuerpo un ovillo y protege con tus brazos la cabeza, el cuello y el vientre.

Nunca es demasiado tarde

Acabar con una relación en la que se sufre violencia de género no es tarea fácil. A veces pasan meses o años hasta que las mujeres se atreven a poner fin a la situación de maltrato. Y el primer paso, muchas veces, es contarlo. Llamar al 016 puede ser la puerta de salida a la violencia y la puerta de entrada a que los recursos públicos se activen en tu defensa.

Las diferentes Comunidades Autónomas tienen recursos gratuitos de alojamiento para ti y tus hijos, y pueden ayudarte también a encontrar un lugar seguro para tus mascotas.

Traza tu plan de seguridad y huida. Si aún tienes control sobre tus documentos personales, tenlos siempre a mano.

Si eres madre y tienes preocupación por el impacto que la violencia que sufres puede tener también sobre tus hijos, aparte del 016, tienes la opción de contactar con la Fundación Anar, llamando al 900 20 20 10

También puedes llamar a este teléfono si eres un niño/niña o adolescente y estás preocupado por la violencia que sufre tu madre o la que padeces tú.

Recuerda: ninguna persona merece ser maltratada. Tú, tampoco. Muchas mujeres, como te sucede a ti ahora, creían que no tenían escapatoria. Hasta que rompieron el silencio y encontraron la manera, según sus circunstancias personales, de ponerse a salvo.

¡Busca la tuya!

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