Trabajadoras del hogar

Trabajadoras del hogar: 90% de las internas son migrantes

Hace dos años, La Vanguardia contaba la historia de Rosa, una mujer peruana graduada en administración turística cuyo primer empleo al llegar a España fue como trabajadora del hogar interna. Comenzaba a trabajar a las cinco de la mañana y no tenía descansos. Se encargaba de cocinar, limpiar y cuidar de una niña, y todo por “600 euros al mes”, a pesar de que el mínimo legal era de 1.080 euros. Es decir, cobraba casi un 45% menos de lo estipulado por la ley.

Su caso es solo uno de los miles que evidencian la precariedad en el trabajo doméstico. España agrupa al 28% de las trabajadoras del hogar de la Unión Europea, y una de cada tres vive en la pobreza, según un estudio de Oxfam Intermón publicado en 2022.

De las 40.000 mujeres que trabajan como internas, es decir, residen en el hogar donde trabajan, un 90% son extranjeras y el 25% cuida a una persona dependiente, según datos de la organización Servicio Doméstico Activo (Sedoac).

 

Trabajadoras del hogar y pobreza

Aunque algunas trabajadoras del hogar son españolas, la gran mayoría son mujeres migrantes, muchas en situación administrativa irregular, según revela una encuesta realizada en 2024 por la Universidad de A Coruña a 400 mujeres del sector. De estas, el 50% percibe un salario inferior al mínimo interprofesional, que era de 1.134 euros el año pasado.

Una de cada seis empleadas del hogar vive en situación de pobreza extrema, con menos de 16 euros al día. Esta vulnerabilidad económica no solo deteriora su calidad de vida, sino que también tiene un impacto directo en su salud mental y física.

Según la encuesta de la Universidad de A Coruña, el 83% de las trabajadoras del hogar y los cuidados ha experimentado problemas de salud relacionados con su empleo. Ocho de cada diez han padecido problemas de salud mental, principalmente estrés, ansiedad y sobrecarga emocional. Además, el 40% ha sufrido algún accidente laboral y el 77% de las trabajadoras con afecciones recurre al consumo de fármacos.

 

Mujeres migrantes y abuso laboral

A esto se suma la extensa jornada laboral: el promedio es de 45 horas semanales, pero Sedoac advierte que un 10% trabaja más de 61 horas y un 7,4% supera las 71.

Aunque la legislación establece derechos como descansos, retribuciones y pagos en especie, la realidad es que muchas quedan atrapadas en un sistema cercano a la esclavitud que las hace depender del empleo, el alojamiento y la posibilidad de regularizar su situación. Esta vulnerabilidad las convierte en víctimas frecuentes de abusos físicos, verbales y de poder.

Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar

Para visibilizar una labor poco reconocida y precarizada que realizan miles de mujeres en todo el mundo, en 1988 la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) declaró el 30 de marzo como el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar. Por eso, hoy queremos hacer resonar las palabras de Carolina Elías, expresidenta de Sedoac y actual concejala del Ayuntamiento de Madrid:

“Cuando las personas seamos el centro [de las políticas públicas], estaremos más cerca de una sociedad igualitaria, libre de discriminación, de racismo, xenofobia, de esclavitud y de pobreza. Estaremos todos un poco más cerca de una vida que valga la alegría de vivir”.

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