05 Dic Una violencia poco visible: el aislamiento social
Muchas mujeres migrantes viven una violencia poco visible: el aislamiento social. Esta situación de soledad viene provocada por diversos factores. El miedo a ser deportadas, la discriminación en su entorno o la precarización laboral son algunos de ellos. Este cóctel de circunstancias puede tener efectos nocivos en la salud física y mental de estas mujeres. Puede anular su capacidad para buscar apoyo y escapar de situaciones de abuso.
De acuerdo con un informe de la Organización Internacional para las Migraciones, “el aislamiento social y la disminución del contacto con la familia y las redes de la comunidad, puede aumentar las chances de que las mujeres migrantes sufran severas formas de violencia por períodos de tiempo extendidos”.
El “III Informe de atención psicosocial a mujeres inmigrantes” de Red Acoge consideraba “el aislamiento social como un problema grave que afecta a las mujeres migrantes que sufren violencia de género. La falta de redes de apoyo y el alejamiento de su entorno es una realidad a la que se enfrenta la mayoría. Además, es algo que los propios maltratadores incentivan para poder controlarlas mejor”.
Dicho informe mostraba estadísticas preocupantes a tenor de una muestra realizada a mujeres migrantes. Nos encontramos con mujeres que no se relacionan con nadie, que no cuentan sus problemas a nadie y que apenas salen de su hogar, donde se dedican exclusivamente a realizar tareas domésticas.
Estas situaciones de alto aislamiento suponen una gran dificultad de cara a desarrollar relaciones de convivencia positivas, y de conocimiento mutuo con otros grupos. La participación social es clave en los procesos de integración e inclusión. Es lo que puede marcar el inicio del empoderamiento de estas mujeres migrantes.
Espacios seguros para compartir experiencias
Desde #BastaDeViolencia, creemos que abordar el aislamiento social de las mujeres migrantes requiere medidas concretas. Se deben crear espacios seguros y accesibles para que las mujeres migrantes compartan sus experiencias y busquen apoyo. La colaboración entre ONG, instituciones y sociedad civil también es fundamental para desarrollar estrategias efectivas que presten atención a toda la clase de barreras que estas mujeres puedan enfrentar.
También es esencial promover la sensibilización cultural en nuestra sociedad, de manera que acabemos con los estereotipos y prejuicios que muchas veces sufren las mujeres migrantes.
Por último, hay que prestar atención a las políticas migratorias. Si estas son restrictivas, se puede acentuar el aislamiento social. Se limita el acceso de las mujeres a servicios y recursos. El miedo a la deportación puede llevar a la reclusión y a evitar cualquier interacción con instituciones o servicios sociales, incluso en situaciones de violencia de género.
#BastaDeViolencia: contra la violencia de género, es un proyecto de sensibilización fortalecer la igualdad y el respeto en nuestra comunidad, financiado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.

